sábado, 3 de diciembre de 2011
Flores de tierra
lunes, 29 de noviembre de 2010
Reflexiones otoñales
martes, 23 de noviembre de 2010
El albatros
lunes, 10 de mayo de 2010
A beber, que son dos días
Las malas artes del bonsai
viernes, 9 de abril de 2010
Otro tipo de compañía animal

Algunas personas no quieren cargar con el engorro que supone tener un ser vivo en casa, pero tampoco están dispuestas a privarse de la excitación de estar "en contacto con la naturaleza", sobre todo si se trata de ejemplares peligrosos, exóticos o valiosos por estar al borde de la extinción:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Guardia/Civil/encuentra/2700/animales/protegidos/disecados/congeladores/elpepuesp/20100409elpepunac_31/Tes
Es sorprendente la variedad de formas que puede tomar la vanidad humana. Y cuando esa enfermedad va de la mano con un egoísmo miope, su potencial destructivo es pavoroso.
Creo que esta colección es un comentario elocuente sobre cómo ven algunos la naturaleza: como una despensa de trofeos que se pueden cazar y exhibir a la mayor gloria de su propio ego... sólo que muertos, resecos y tiesos como estatuas.
¿Es con eso con lo que queremos compartir el planeta? ¿Con una colección de fetiches inertes sacrificados sin otro motivo que darnos gusto y aumentar nuestro status?
Hay algo en las mentes de esas personas que está igual de tieso y sin vida que esos despojos macerados en formol. Lo de fuera es un reflejo de lo de dentro. Uno no quita la vida a otros seres tan gratuitamente si antes no la hubiera matado un poco dentro de sí mismo.
Si llega el momento -y puede que ya esté aquí- en que tengamos que elegir colectivamente entre mantener la diversidad de formas de vida o mantener el abanico (casi igualmente diverso) de maneras antinaturales de satisfacer nuestras falsas necesidades y caprichos... ¿seremos capaces de elegir sabiamente?
lunes, 5 de abril de 2010
Volver a tocar a la raíz
De lobos semejantes a los de la foto descienden nuestros perros, desde el San Bernardo hasta el Lhasa Apso: los llamados “mejores amigos del hombre”, con los que llevamos conviviendo unos catorce mil años.
Es algo que conviene tener presente en nuestro trato con todos los animales, sobre todo los de compañía: ¿hasta qué punto hacemos violencia a su propia naturaleza cuando nos esforzamos por encajarlos en nuestros esquemas de vida moderna?





